En las inmensas soledades

En las inmensas soledades de la Gran Sabana, donde tepuyes se yerguen como borrachos colosales con hongos alucinógenos en la cabeza, ¡zas!, la mitosis cósmica soltó la primera pedorreta universal. Todo era un vacío negro más aburrido que misa de pueblo, sin conciencia ni un alma que dijera "¡existo, coño!", hasta que la luz irrumpió como un eructo estelar y ¡pum! dualidad-trialidad: luz y sombra bailando un joropo endemoniado. Nosotros, pedacitos rebeldes de esa borrachera primigenia, nos pusimos a cocinar galaxias como arepas gigantes, adoptamos formas ridículas —cíclopes bizcos con resaca profética, querubines con alas de cartón piedra— y montamos teatros donde éramos actores, directores y tramoyistas, ¡hasta que la envidia nos salió cara! Bandos surgieron como en pelea de mercado: unos se creyeron más papas que otros, y los del Planeta Negro —¡ja! un mundo que explotó porque se les fue la mano con el picante radioactivo— huyeron en naves oxidadas como jeeps llaneros chivos, sanguinarios maquiavélicos esclavizando planetas por diversión. Llegan a Ciudad Cristal, Omega33, disfrazados de pobrecitos cherubines alfa-centaurianos con cara de "no hemos roto plato". Se cuelan, roban curules, adoptan pieles locales oliendo a sudor cósmico, y ¡zas!, los nativos: "¿Estos hdgp son familia o qué?". Desatan guerras de hermano contra hermano, un cíclope tuerto grita "¡estos son impostores, carajo!", pero lo meten preso en un frasco de formol. Reventan la cúpula lunar —¡pum, adiós oxígeno!— y salimos pitando a la Tierra, a tepuyes venezolanos, mutando en cuerpos densos como tamales de plomo. Plantamos cristales en hoyos mágicos: ¡bibliotecas que dan longevidad, Viagra eterno y escudos anti-lagrimón! Llegan invasores variopintos, batallas nucleares como parrillas de carnaval: ¡civilizaciones fritas al carbón! Perdemos memoria, nos volvemos guerreros con instinto de marrano en candonga. Mientras, en planeta artificial de ególatras tontos del culo, los del Planeta Negro avivan pleitos como chismosas de radio: nace el circo anunnaki, híbridos chillones con magia genética y cacharros para cambiar el clima —¡lluvia de ranas un lunes!—. Anu, cobarde genocida con diarrea de poder, arma a Enki —mago negro, mujeriego que deja camas rotas— contra Enlil —genocida con labia de vendedor de buhonería—. Ninmah, la mediadora cachonda, pare hijos con ambos, ¡familia de telenovela barata! Cuelan en Tierra, nos bajan a bestias peludas, inventan el cuento del "mono primitivo" para que les limpiemos botas como lulus de quinta. Se hibridan por "colonia vacacional", roban cristales como rateros de mercado, los voltean como tortas, abducciones nocturnas borrando memorias: "¡Olvídalo, payaso!". Marduk, el ladrón estrella, se afana el Libro de Cincuenta Nombres —¡nuestra Netflix ancestral!— y lo esconde bajo la almohada para su siesta eterna. Thot-Ningishzida, rata traidora con bigotes de Enki, salta bando: arma Stonehenge como rueda de la fortuna, Tiahuanaco como parque de diversiones andino, pirámides al revés. ¡Encapsula tiempo en donuts cristalinos, tuerce calendarios, arma la Matrix! Rejilla holográfica chistosa: dualidad-trialidad alimentada por nuestras pataletas, como reality show donde lloramos por rating. Tarot y Kabbalah: ¡prisiones psíquicas con naipes trucados! Anubis balancea dualidad como payaso torpe, pentáculo del caos solar. Kryon y su rejilla "cristica" chupa meditaciones colectivas: ¡borregos zen recargando barrotes con ohmms idiotas! Federación, Ashtar, new age: carceleros en pijamas de seda, NESARA como lotería falsa. Eras astrológicas: Toro y Carnero con icebergs antárticos chocando como borrachos en rumba —Diluvio enlilita inunda llanos, ¡gluglú, adiós fincas!—. Ninurta, toro-león pavoneado, no suelta manguanguá; Nergal media y ¡traiciona por un trago! Thot esconde engaños en arcanos: Sacerdotisa matriz vira a Matrix, Hermitaño viejo impostor con barba postiza. Hoy 2026, HAARP arma pamperos locos, tepuyes eructan lava, icebergs bailan tango antártico —¡mismo chiste para matanza Acuario, parrilla cósmica!—. Pero en selvas caraqueñas, Tarántula Nocturna —¡dualidad-trialidad con picardía llanera!— despierta memorias con carcajadas. Tepuyes se mean de risa, no más lulus: ¡revirtamos cristales, jodamos rejilla con pedos sincronizados! Tierra regenera como burra vieja en celo; cíclopes guiñan. ¡Salgan del holograma, hdgp al carajo con pompas!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Erangel y la Luz de las Tinieblas

El Traficante de Luz Solar (Versión Grotesca y Trágica)